En Lyon, Quentin fue víctima de un desbordamiento de violencia inaudito. Perdió la vida a solo 23 años. A su familia y seres queridos, les envío mis pensamientos y el apoyo de la Nación. En la República, ninguna causa, ninguna ideología justificarán jamás que se mate. Por el contrario, todo el sentido de nuestras instituciones es civilizar los debates y proteger la libre expresión de argumentos. Perseguir, traducir ante la justicia y condenar a los autores de esta ignominia es indispensable. El odio que asesina no tiene cabida entre nosotros. Hago un llamado a la calma, a la moderación y al respeto.