La disputa de precios del Mac El primer verdadero choque entre Jobs y Sculley fue sobre el precio del Macintosh. El contexto: El Mac había sido concebido como una máquina de $1,000. Los cambios de diseño elevaron eso a $1,995. Luego Sculley decidió que un gran lanzamiento necesitaba un gran presupuesto de marketing y quería cubrirlo cobrando $500 más. Steve Jobs: “Destruirá todo lo que representamos. Quiero hacer de esto una revolución, no un esfuerzo por exprimir ganancias.” La lógica de Sculley era contundente: el marketing era un costo de producción como cualquier otro, y tenía que ser considerado. Su oferta era simple: precio de $1,995 o un gran presupuesto de lanzamiento. No ambos. Jobs les dijo a sus ingenieros sobre el precio de $2,495, precediéndolo con “No les va a gustar esto.” Tenía razón. Andy Hertzfeld lo llamó una “traición” ya que estaban construyendo el Mac para personas como ellos, y sobrevalorar el producto significaba excluirse a sí mismos. Jobs prometió: “No se preocupen, no voy a dejar que se salga con la suya.” Sí lo dejó salir con la suya. Sculley prevaleció. 25 años después, Jobs aún estaba furioso: “Es la principal razón por la que las ventas del Macintosh se desaceleraron y Microsoft llegó a dominar el mercado.” Para Jobs, la pérdida se sentía como perder el control de su propio producto y empresa. Como dijo Isaacson: tan peligroso como hacer sentir a un tigre acorralado.