Kanye compró una mansión en la playa por 57 millones de dólares y la convirtió en un Airbnb post-apocalíptico. Entró en una obra maestra arquitectónica de Tadao Ando y dijo: “Genial. Desnúdenlo. Sin electricidad, sin fontanería, sin ventanas, sin inodoros. Quiero vibras de búnker de la era del divorcio.” Aún parece el escondite de un villano de Bond a medio construir. Fuente: NY Post