China importa la mayor parte de su energía del Medio Oriente, lo que convierte el conflicto con Irán en una amenaza seria para su economía. El suministro de petróleo interrumpido, el aumento de los precios globales y la inestabilidad en toda la región podrían desacelerar el crecimiento y poner a prueba las ambiciones de Pekín. El Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi, en llamadas telefónicas con los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, Irán, Francia y Omán, dijo que es inaceptable que EE. UU. e Israel lancen ataques contra Irán durante las negociaciones en curso y que ataquen y maten de manera flagrante al líder de un país soberano.