Nueva York es el estado más desigual del país — y uno de los más ricos. Nuestro PIB nos convierte en una de las diez principales economías globales. Podemos cerrar la brecha presupuestaria sin recortes ni subidas del impuesto sobre la propiedad subiendo los tipos de interés a los neoyorquinos más ricos y a las grandes corporaciones. Todas las miradas puestas en Albany.