Hace años, la CJNG capturó a un policía y a su hijo pequeño. Decapitaron al padre delante del niño. Luego se volvieron contra el niño, infligiendo horrores que nadie debería presenciar jamás (desollamiento), burlándose de su sufrimiento mientras gritaba incontrolablemente. Ese tipo de mal que te hace esperar que el ejército mexicano destruya hasta la última parte de ese cártel. Cada resto de su empresa satánica debería ser borrado de la existencia.