Lee Hamilton fue un tesoro nacional cuyas décadas de servicio en el Congreso mejoraron la vida del pueblo de Indiana y reforzaron la seguridad y el prestigio de Estados Unidos en el mundo. Y su importante trabajo tras dejar el cargo electo, incluido el de vicepresidente de la Comisión del 11-S, demostró cuánto podemos aportar como ciudadanos privados. Le quería y respetaba mucho y le doy gracias por su larga y buena vida. Mis pensamientos están con su familia.