Acabo de leer que Starbucks perdió 30 mil millones de dólares después de contratar a un consultor de McKinsey como CEO. El tipo pasó su carrera asesorando a fundadores sobre cómo construir empresas, pero nunca construyó una él mismo. 17 meses después, se ha ido. Traen al CEO de Taco Bell… y la capitalización de mercado salta 20 mil millones de dólares de la noche a la mañana. Resulta que dirigir una empresa es más difícil que asesorar a una.